Mi útero es digno y eso hace que lo sienta
La palabra sagrado evidentemente no me resuena, demasiado pesada y religiosa para mi experiencia. Vivir despiertas significa estar plenamente en la vida tal cual es y vuelvo a decirlo: nuestra vida es mundana, lavar los platos y tender la cama, ejercer de madre-taxi y de agenda de todos.
Pero si encuentro que mi útero —y yo misma— soy digna.
“Dignidad es una cualidad relacionada con lo valioso, lo apreciado. Se considera un derecho humano, porque el respeto por las personas debería ser inherente a la existencia de las personas, pero obviamente esto no es así en infinidad de situaciones actuales, y no lo ha sido históricamente. La cualidad de digno no se otorga ni se puede recibir, simplemente se es, sin excepciones.
En el cuerpo, la dignidad define la postura como sucede con todas las emociones. En la dignidad hay fortaleza y a la vez apoyo, hay espacio interno para sentir y estructura para expresar. La mujer digna ocupa su espacio de ser y es valiosa porque existe. No admite discusiones en ello, pero lo hace desde la presencia y no desde la exigencia o el maltrato. La dignidad no necesita ser defendida.” Extracto del taller #13 del programa Qigong para gestión emocional: vergüenza y envidia.
Mi útero tiene su fortaleza y encuentra apoyo en mi propio cuerpo y corazón. Tiene espacio para sentir y es reconocido. Tiene cuerpo para expresarse y es apreciado. Con su menstruación dolorosa y ciclo un poco cambiante, con sus ovarios perezosos de premenopuasia y una energía creativa bastante demandante, rearmándose ahora porque mis nidos están cambiando, así tal cual es, mi útero es digno y suficiente. Y por eso lo siento.
Por último, despertar no alcanza, hay que hacer lo nuevo
En occidente no hay tradición de práctica y nos resulta dificultoso entender que la información no es el cambio. Darnos cuenta de las cosas no es lo que crea nuevas posibilidades ni conductas. En el devenir cotidiano, cuando todo se complejiza, nos olvidamos de esas comprensiones y retomamos lo automático.
He hablado de la importancia de la práctica numerosas veces. Sentir el útero puede ser una experiencia en una clase, ritual o retiro, pero también puede ser recurso cotidiano de autocuidado y regulación. Para ello hay que aprender y usar lo que se aprende, respecto al útero y la consciencia corporal, siempre a través de sentir, reconocer, elegir, expresar. Requiere movimiento, contacto, atención, entrenamiento sensitivo, usar la voz y tanto mas. Hay muchas técnicas y recursos disponibles para cultivar la consciencia del útero y el despertar de las mujeres, ¡pero hay que usarlos!
“Lo que practicas crea lo que serás.”
~Jack Kornfield, escritor y maestro budista.
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Para la mente, crear ilusiones e ideas de cómo somos es muy fácil. Difícil es quedarnos en lo real, disponernos a estar en el sentir interno, porque allí está lo incómodo, lo desconocido, lo asqueroso y lo doloroso. Pero también lo que es verdaderamente sagrado para ti.
Anímate a buscar tu propia vivencia y forma de estar en y con tu útero. Cuando la experimentes, sabrás en tu corazón que es única e incomparable, suficiente tal cual es y por eso, no necesita adjetivos.
Si llegaste hasta aquí, gracias por tu tiempo y lectura! Descarga el texto completo aquí.
La propuesta de NU está apoyada en fundamentos del taoísmo, del budismo y de la somática, con un fuerte énfasis en la compasión y el autocuidado. Junto con las prácticas, que incluyen qigong, meditación, sensitividad y más, ese es el marco de contención para que puedas entrar a este camino y te animes a desarrollar tu propia sabiduría de útero-corazón.
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