—Meditación para sanarme a través de la energía de mi linaje – video al final del artículo.

Cuando hablamos de sanar el linaje, no nos referimos a sanar específicamente a determinadas mujeres, alguna en particular con la que sentimos vínculo, sino que hablamos de sanar el dolor que hay en el linaje, el que hay en el silencio de nuestro clan.

Algunas de las mujeres de nuestro linaje están vivas. Y muchas otras están muertas. Y en realidad no podemos sanar a ninguna otra persona más que a nosotras mismas. La sanación siempre sucede desde adentro y no puede ser dada o impuesta, ya que es una cuestión de voluntad y libre albedrío -consciente o inconsciente.

Entonces sanamos desde lo colectivo, desde aquello de lo que somos parte: el sistema, el clan, el linaje; también sanamos lo que podemos tomar y somos el vehículo de esa sanación, somos el cuerpo, el útero que sana, conectando memorias, registros e información a través de la propia consciencia y manifestación.

Este silencio que carga tanto dolor quiere ser escuchado. Las mujeres quieren ser vistas y sus historias, oídas. Cuando abrimos útero-corazón a sanar el linaje no vamos hacia atrás, no miramos hacia atrás, sino que ellas vienen hacia ti con un solo mensaje: no repitas nuestras historias.

Para poder sanar -el linaje o lo que sea- tenemos que estar dispuestas a compasivamente lidiar con el dolor -físico, emocional, mental- sentirlo, atravesarlo, gestionarlo, sin desesperadamente querer que no esté. Es un dolor que puede venir del cuerpo, del alma, de las emociones, de los pensamientos… Cuando la intención de sanación se simplifica en eliminar lo que duele de nuestra historia, no estaremos sanando el linaje, sino accionado egoístamente, ilusoriamente, para evitar sentir lo doloroso.

Es importante aprender y buscar recursos para gestionar lo doloroso, sustento emocional y psicológico en donde haya asistencia desde el corazón, compasión y energía para transitar lo que nos toca, a cada una con su historia. No sanamos el linaje de manera disociada a lo que somos. Lo sanamos siendo parte, recibiendo de nuestras mujeres su apoyo, su energía para transformar, reconciliar, recrear en lo cotidiano, en la vida.


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