No esperes magia. Construye tu capacidad de sanar.

Y voy cerrando…

Hay una cualidad infantil en el pensamiento mágico que deviene del no entendimiento de cómo podríamos alcanzar una diferente realidad. Como dije al inicio, en las mujeres y sus úteros, esa realidad esperada generalmente tiene relación con no sentir dolor, sea emocional, mental o corporal. Pero la vida incluye lo doloroso. Ilusionarnos con vivir ajenas al dolor nos lleva a más dolor, frustración e impotencia.

La sanación comienza cuando eliges quedarte en ti y amablemente observar y sentir lo doloroso, lo incómodo o desagradable, buscar asistencia o pedir ayuda y aprender los recursos que te pueden servir en la reconciliación con tu historia. En esa forma de comprender la sanación hay madurez, como personas y como seres espirituales que somos.

La sanación se continua a través de construir nuestra capacidad de sanar, siempre en primera persona, con ayuda pero sin delegar tu poder. Es el proceso de sentir, comprender, aprender cosas nuevas, probarlas, profundizarlas o dejarlas porque no resuenan, usar y hacer que nos expande hasta cierto punto en donde nos vamos a encontrar con una resignificación y reinicio, y luego continuamos construyendo más capacidad.

Se sostiene desde adentro y por el tiempo, no es súbita, no es ajena a ti. El cuerpo necesita de ese tiempo y desarrollo para sostener patrones nuevos, en tus músculos y fascias, en tu sistema nervioso y opciones adaptativas. Tu mente y espacio emocional tambien aprenden lo nuevo como proceso.

La capacidad de sanar(se) se adquiere como comprensión, entrenamiento y práctica, es lo opuesto a esperar que te sane algo o alguien que aparece como oferta espiritual y que te resuena desde tu impotencia e incertidumbre. El ego quiere resolver y corre tras las promesas. Si te aquietas en el no-saber verás que hay tiempo y opciones, esa, podría decir, es forma del espíritu.

En definitiva, lo que te sana es tu compromiso contigo misma, el ritual es un recurso mas en tu camino y búsqueda.


Mi experiencia con rituales

He practicado unos tantos, tiempo atrás, en las épocas en donde todo lo espiritual-oide me parecía atractivo y acumulé experiencia buenas, malas y de las que no pasó nada. De todo eso, me quedo con dos que perduraron como insights, como elección de vida y como base de creación de nuevas conductas.

La primera, mi experiencia en constelaciones familiares, que fue una sola e integrada en un proceso terapéutico que duró dos años guiado por una persona especialista. Pienso a las constelaciones como un ritual, desde la perspectiva de que vemos algo que no se estaba viendo y sucede a partir de parámetros específicos. Por supuesto, es también una forma terapéutica que sirve a algunas personas y a otras no. En mi experiencia lo que se abrió como comprensión pudo después ser una sostenida creación de nueva forma de vinculación, con muchos fallidos, pero que cambió parte de mi realidad y tuvo resonancia por muchos años en mi vida.

La segunda, mi ceremonia de Jukai, que es la toma de votos tradicional en el budismo zen. Es un rito iniciático en el que elegí comprometerme como Bodhisattva y que aun, 13 años después, lo considero como uno de los ejes fundamentales de lo que soy y lo que brindo. Fue posible luego de practicar y estudiar con un maestro zen durante 18 meses y de ser practicante en la comunidad budista por muchísimos años después, sosteniendo esa elección y entrenamiento una y otra vez.

Esto me sirvió a mí, no significa que sea útil para nadie más. Lo que destaco es que ambas experiencias sucedieron en un contexto de preparación previa, de acompañamiento sabio, contención y comprensión posterior y elección personal de usar eso como anclajes para innovar en mi forma de estar en la vida. Hice mucho, puse mucho de mi luego de cada uno de esos momentos para que suceda lo que vi que podría ser posible. Todavía continuo.


¡GRACIAS POR LEER!
Para mi es un gran placer cuando me entrego a estos breves ensayos con los que me interesa abrirte al cuestionamiento e invitarte a indagar en tus certezas para que no sean tales.

En la incertidumbre, traspasada la angustia, hay siempre oportunidad de descubrimiento.


Categorías: ensayossanacion