Las Prácticas Fundamentales de Nuestro Útero están diseñadas para que sean efectivamente practicables: simples, concretas y que puedas hacerlas cada día en tu propio momento de autocuidado. Están incluidas en el libro y también disponibles en la web de manera gratuita (acceso aquí).

La práctica consciente y autogestionada no es algo habitual en nosotras. En general, las personas dependen de una clase y/o esperan a estar en conflicto para recurrir a propuestas de bienestar, armonía y consciencia. Pero tanto las técnicas somáticas como las disciplinas orientales tienen el sentido de favorecer la consciencia corporal, emocional y mental de manera intencionada, minimizando la intervención de la mente. Practicamos buscando la vivencia, el contacto que habilita ser conscientes de, y que permite el trabajo interior con eso que conscientizamos.

Puede que te encuentres diagramando tu sanación desde tus pensamientos, y crees que incorporando saberes y teoría tendrás más posibilidades de alcanzar tu objetivo. Ni la sanación ni los procesos de consciencia suelen ser como los pensamos. Requieren de una entrega que incluye la humildad y la rendición de tu ego.

A su vez, cuando estamos aferradas a nuestros padecimientos y conflictos (siempre lo estamos), los vemos como inmensos, especiales y muy dolorosos. ¿Cómo puede una práctica simple, que puedes hacer por ti misma, ser útil respecto a tu inmenso dolor? Pensamos que debiera hacer una equivalencia entre sufrimiento y sanación: cuanto mas grande el dolor, mas complejo e intrincado tiene que ser el camino. Ese es un autoengaño del ego, la mente identificada con el sufrimiento busca soluciones mágicas o complicadas, simplemente para no lograrlo y poder continuar sufriendo.

Las Prácticas Fundamentales de Nuestro Útero requieren más voluntad que pericia, más compromiso y honestidad para contigo que teoría. Buscan ayudarte a contactar con quien eres de manera completa y abrirte el campo de consciencia para que puedas gestionar lo que te limita y condiciona. Te servirán para sentir, expresar y equilibrarte en ese sentido, desde la coherencia de tu corazón.

Separa a diario 20 minutos para ti. Comienza en el detenimiento, la presencia en ti para ti con la intención de observarte de manera compasiva y ecuánime y disponerte a trabajar con lo que se va presentando delante tuyo. Eso es todo lo que tienes que saber, recordarte y lograr. Todo lo demás llegará.

Categorías: actividades

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